Los mayas: sobre su origen, su historia y su proyección actual

Los ancestros de los actuales pueblos mayas habitaron durante milenios una región que comprende el actual sur de México, Guatemala, Belice, El Salvador y parte de Honduras. Se sabe a ciencia cierta que los antiguos pobladores de estas tierras, cazadores y recolectores, fueron desarrollando con el paso de los siglos una cultura, ciencia y religiosidad que se mantiene viva hasta los días de hoy.


El empuje civilizador que llevó a los mayas a construir grandes ciudades, desarrollar su escritura, literatura, astronomía y matemática no fue exclusivo. Paralela y simultáneamente, hace milenios, varios grupos humanos de lo que hoy es México fueron gestando los mismos desarrollos y llegando a semejantes cimas culturales. Tal es el caso, entre muchos otros, de los llamados olmecas, zapotecas y teotihuacanos.


¿Qué factor estimuló a estos pueblos, los cuales durante milenios fueron sencillos cazadores y recolectores, a que iniciasen de forma conjunta un proceso de desarrollo cultural tan pujante y extraordinario?


¿Quién promovió esa carrera que culminó con la edificación de pirámides, templos, palacios y monumentos? ¿Cómo se pudo llegar a un conocimiento astronómico y astrológico tan exacto y agudo? ¿De dónde les vino el Calendario Sagrado usado por todos ellos?


Todas estas preguntas carecen de respuesta concluyente. Se hunden en un misterio profundo al que la ciencia moderna no puede acceder satisfactoriamente con sus metodologías. Arqueólogos, epigrafistas y antropólogos aunan esfuerzos pero desmerecen en su investigación al "elemento espiritual", sin el cual no lograrán completar su tarea.


Para rasgar el velo de estas incógnitas debemos aproximarnos a estas culturas desde el ángulo de la experiencia espiritual. El contacto con lo invisible, lo mágico y lo místico es el verdadero impulso civilizador de todos estos pueblos. Es a partir de ahí que se podrá entender de donde viene la cultura maya, su sentido y función en la humanidad.


Cuando esto se hace así llegamos a la conclusión de que “algo” o “alguien” con un tremendo poder y sabiduría, una “entidad” o un “grupo de ellas”, en forma visible o invisible, transmitió o reveló un conocimiento especial a todas estas gentes.


Ese “algo” o “alguien” en un remoto momento de la historia de la humanidad, hará unos 8000 años o incluso antes, sembró las semillas de una sabiduría en el corazón y mente de los primitivos chamanes de los pueblos del actual México y parte de América Central.


Este conocimiento se fue desenvolviendo según su particular manera entre los diferentes grupos. Hubo intercambios, cruce de información y con toda certeza, la presencia de aquel “algo” o “alguien” hacia su aparición misteriosa llevando y conduciendo de alguna manera los grandes rasgos de su siembra.


Entre todos estos pueblos mesoamericanos los mayas fueron los privilegiados o aventajados. O por lo menos, supieron sacar mayor rendimiento a todo lo recibido. A través de siglos de evolución cultural llegaron a logros tan estupendos y tempranos como El Mirador, ciudad pre-clásica en el Petén, Guatemala.



Se dice que periodo pre-clásico sucumbió unos 200 años a.C. para dar lugar a otro conocido catalogado por los eruditos como “clásico”, de donde vienen las más conocidas ciudades de la región selvática de Guatemala, tales como Tikal o Yaxhá.


En ese periodo también se edificará Palenque con sus observatorios astronómicos. Se sabe que el conocimiento calendárico y astronómico alcanzó un alto nivel en estos y otros lugares de la región. Y así será hasta el año 900 de nuestra era. En donde comienza el declive de esta fase civilizatoria.


Es importante saber que los mayas de esta región nunca desaparecieron. Lo que sucumbió fue el esplendor civilizatorio, así como las élites aristocráticas y sacerdotales que los sustentaban. Los pobladores humildes siempre habitaron este lugar y lo siguen haciendo hoy en día.


Además, las regiones colindantes, las Tierras Altas de Guatemala seguían su propio proceso, menos esplendoroso arquitectónicamente, menos pomposo, pero no por ello menos valioso culturalmente.


A partir de ahí, y hasta la invasión castellana y posterior conquista, se da otro proceso civilizatorio, llamado post-clásico. Se caracteriza por la fuerte influencia de pueblos de corte tolteca sobre las regiones mayas. Es en este periodo donde toman renombre las ciudades del actual Yucatán.


Emerge con fuerza Chichen Itzá como centro cultural, político y religioso para toda la región. Si bien, a la llegada de los europeos ya era una reliquia del pasado y otras ciudades habían tomado su lugar como eje de poder. Tal es el caso de Mayapan, en donde se encontraba una biblioteca con gran cantidad de códices.


¿Y en el momento de la invasión castellana a quiénes se encontraron los conquistadores? Se encontraron por su puesto a los mayas. Nunca desaparecieron. Se fueron transformando, readaptando y desarrollando ante nuevas circunstancias.


Tras el drama de la conquista este pueblo, en silencio, ya sin poder político y con su religiosidad prohibida siguieron conservando su cultura, sus tradiciones, su lengua y por supuesto, su espiritualidad, en donde el eco de ese “algo” o “alguien” que un día sembró un conocimiento magnífico sigue expresándose en sus ceremonias, en los cantos de los sacerdotes y sacerdotisas, en las lecturas astrológicas y demás prácticas esotéricas.


¿Y hacia dónde se proyecta el legado maya? El pueblo maya ha sobrevivido como tal gracias a su espiritualidad. Este es el tesoro que ellos han protegido y de donde han podido reconstruirse una y otra vez.


Hoy en día hay un fuerte resurgir de la Sabiduría Ancestral Maya. Es otro tiempo, otro momento. Pero la verdad oculta que da vida a este pueblo está tomando una nueva expresión. Una expresión que además se proyecta hacia el mundo.


Su conocimiento encerrado durante 500 años ahora se abre a todos aquellos que estén dispuestos a recibirlo y beneficiarse de él. ¿Cómo ha de beneficiarme este conocimiento? Tocaremos este asunto en futuros textos.



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